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Caballo Losino

Caballo Losino

El Caballo Losino.

Origen.

Las manadas de caballos silvestres que poblaron la península Ibérica durante la Prehistoria fueron objeto de una larga y progresiva gestión por parte de los humanos, primero para la simple obtención de carne con la que mantenerse y posteriormente para proveerse de monturas de las que valerse tanto en tiempos de paz como en la guerra. Con el desarrollo de la agricultura, esta población caballar se fue reduciendo y fragmentando en núcleos recluidos en las zonas de menor valor agrícola. El aislamiento produjo diferencias morfológicas que, andando el tiempo, darían como resultado las actuales razas autóctonas. A principios del siglo XX aún quedaban muchos de estos caballos repartidos por las serranías y marismas de toda la península; en Burgos eran comunes en todas sus montañas, tanto en la cordillera Cantábrica como en la Ibérica pero, a mediados de siglo, debido al mestizaje con caballos pesados del norte de Europa, ya se habían extinguido en Urbión y Demanda y los de la zona cantábrica llevaban el mismo camino. Es en esta época cuando surge la necesidad de darles una denominación específica para poderles diferenciar de los, cada día más comunes, caballos Bretones y se empiezan a conocer a estos caballos como “Losinos”, por ser el Valle de Losa el lugar en donde mayor número de ellos se mantenía, si bien también se criaban en todas las Merindades y la zona montañosa de la Bureba y la comarca del Ebro; desde estas zonas de cría se exportaban a toda la provincia y a otras muchas zonas de España.

El motor de explosión desplazó al caballo de su tradicional función como medio de transporte, tanto personal como de mercancías y, posteriormente, también como motor agrícola, quedando reducido su aprovechamiento al ámbito de la producción cárnica, aspecto en el que esta raza no destaca en absoluto, por lo que fue sistemáticamente mestizada con el caballo Bretón, haciéndose cada día más difícil encontrar ejemplares puros. A mediados de los años 80 del pasado siglo fueron localizados, adquiridos y reunidos en Pancorbo los últimos representantes de la raza con el fin de preservarlos de la extinción. Desde entonces, aunque sufriendo muchas y graves adversidades, se mantiene en Pancorbo esta ganadería tradicional.

A pesar de todas estas vicisitudes y del tiempo trascurrido, los modernos estudios comparativos del ADN mitocondrial aún revelan un intimo parentesco del caballo losino con las otras razas caballares oriundas de la península Ibérica y del norte de África (The Origins of Iberian Horses Assessed via Mitochondrial DNA. L. J. Royo y otros. Journal of Heredity 2005:96(6):663–669), así como con muchas razas del Nuevo Mundo (Iberian Origins of New World Horse Breeds. Cristina Luis y otros. Journal of Heredity 2006:97(2):107-113)

Descripción.

Debido al sistema de cría en semi-libertad que, hasta el día de hoy, se ha utilizado con esta raza caballar, la Naturaleza ha impuesto siempre su criterio selectivo por encima del de los ganaderos; ha sido el clima burgalés el que ha decidido qué ejemplares trasmitían sus genes a las generaciones futuras y cuales causaban baja y ha sido la calidad de los pastos de los que se alimentan la que ha determinado su alzada y peso, limitándose prácticamente la acción humana al aprovechamiento de estos animales como el de cualquier otro recurso natural.

Esta condición de raza natural y su inmejorable adaptación al medio en el que viven le otorga un valor añadido, máxime cuando cada día son más raras estas razas ambientales.

El caballo losino no está especializado en ninguna aptitud concreta (carrera, salto, doma, enganche, tiro, etc.) lo que le permite ser un caballo muy equilibrado, tanto física como psíquicamente.

La alzada media del caballo losino se sitúa entre los 130 y 140 cm., si bien las alzadas más frecuentes están entre 133 y 138 cm.

Su capa es negra, habiendo ejemplares más zaínos y otros más morcillos. Los ejemplares estabulados presentan pelo negro y fino todo el año, mientras que en los que se mantienen a la intemperie su capa se ve afectada por los factores climáticos: en verano presenta un pelo corto, oscuro y brillante y en invierno es largo, espeso y con tonos rojizos debido a que las heladas y el sol desvanecen su color. También es frecuente, por idénticas razones, que presenten degradados rojizos en las puntas de las crin, copete y cola. La cabeza es descarnada y de rasgos distinguidos y su perfil tiende a convexo si bien, en mayor o menor grado, presenta una depresión entre la frente y la nariz. La piel de la cabeza es fina y deja entrever las venas, músculos y tendones faciales. Sus ojos son grandes y expresivos, denotando viveza y vigor cuando el animal se encuentra en buenas condiciones. Las orejas son de tamaño medio, proporcional al tamaño de la cabeza, finas, agudas, con una nítida depresión en su borde interno (hoja de alfanje) y bien implantadas. El hocico es acuminado con hoyares amplios. Las carrilleras nunca deben ser gruesas sino discretas.

La crin, el copete y la cola están poblados por abundantes cerdas de buena calidad y longitud.

El cuello es más fino en las hembras que en los machos, quienes suelen presentar un leve abultamiento en su parte inferior, el borde superior es ligeramente convexo, más en los caballos que en las yeguas, su inserción, tanto en la cabeza como en el tórax es muy buena y nunca resulta tosca.

La cruz destaca correctamente sin resultar nunca exagerada ni descarnada. Las espaldas son oblicuas y bien musculadas, el pecho ancho y musculoso, las costillas bien arqueadas, los lomos, de buena anchura, entroncan suavemente con la grupa que es redonda y oblicua. La cola nace metida entre los isquiones formando una misma línea curva con el perfil de la grupa. El vientre, como en cualquier caballo mantenido a pasto, tiende a ser abultado pero se reduce significativamente cuando se alimenta con piensos y forraje seco. Sus patas son sólidas, bien aplomadas, finas y secas, con los tendones y vasos sanguíneos nítidos. Las cernejas son discretas y, cuando se presentan, lo hacen sólo en la zona posterior de las cuartillas, nunca sobre el casco. Los cascos están muy bien formados, recogidos, negros, resistentes y de tamaño proporcionado a su alzada.  

Psíquicamente, el caballo losino es muy equilibrado, no es nervioso ni tampoco apático, es natural y razonable. Aunque ama la libertad en la que ha nacido también está acostumbrado a la jerarquía de la manada y acepta someterse a su domador y jinete, al que, si se le ha realizado una doma correcta, será muy fiel y afectuoso. Son muy curiosos, les gusta indagar todo lo que hay a su alrededor y aprenden con mucha facilidad.

 

Aptitudes.

Desde que nacen se acostumbran a caminar por terrenos escarpados, a subir y bajar empinadas laderas, a sortear barrancos por estrechas sendas en las que apenas les cabe el casco y galopar entre riscos y maleza; en suma, a afrontar y sopesar riesgos, haciendo de estos caballos la más segura montura para cabalgar por la montaña pero también les sirve para afrontar con serenidad los obstáculos, novedades o inconvenientes que se encuentren en cualquier otro terreno. El constante ejercicio al que están acostumbrados desde la infancia les hace muy resistentes a la fatiga, muy ágiles y con una especial habilidad para concentrar sus energías en esfuerzos puntuales. Son unos excelentes caballos de escuela para jinetes cadetes e infantiles en cualquier disciplina.

Por su tamaño, fuerza, resistencia, agilidad, capa y  uniformidad también son ideales para el enganche deportivo.

La edad adecuada para su doma son los 3-4 años y con 4-5 ya pueden trabajar con regularidad. Viven fácilmente hasta los 24-25 años y más si las condiciones de vida han sido buenas. Son muy frugales y asimilan bien los alimentos por lo que necesitan mucho menos volumen que un caballo común.

 

Feria del caballo de Pancorbo.

El día 11 de octubre se celebra anualmente la “Feria del Pilar y Feria del Caballo de Pancorbo” en la que se hace entrega del trofeo “Caballo de Hierro” a los campeones de los concursos morfológicos y se organiza una subasta pública de ejemplares losinos (potras y potros de 3 y 4 años), además de otras actividades relacionadas, como exhibición de saltos, enganches y equitación infantil, siendo esta ocasión la más adecuada, tanto para apreciar las aptitudes del caballo losino como para adquirir los mejores ejemplares.

 

Información.

Para ampliar cualquier información relacionada con la raza puede ponerse en contacto con el Ayuntamiento de Pancorbo: Tel. 947 35 42 83,   http://www.pancorbo.es/contact

O consultar la Web www.soscaballolosino.com

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